En este enlace os dejamos la Unidad 4. ¡Saludos!
lunes, 21 de noviembre de 2016
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Diapositivas UNIDAD 3
martes, 15 de noviembre de 2016
Diapositivas UNIDAD 2b
domingo, 13 de noviembre de 2016
Mito o realidad: ¿engorda el agua?
La creencia popular de que el agua engorda es errónea y, en
ocasiones, ha sido y es utilizada por algunos regímenes dietéticos sin
fundamento médico. Al no tener calorías, el agua no puede engordar. El
organismo humano precisa un aporte de agua continuo y frecuente, al menos 2
litros al día (además de la contenida en los alimentos), y de 3 a 4 litros si
se realiza un gran esfuerzo físico. De esta cantidad, la mayoría se excreta por
la orina, por lo que es fundamental en la función renal para permitir la
eliminación de metabolitos tóxicos para nuestro cuerpo.
Únicamente, cuando la tomamos con las comidas, la digestión
se ralentiza algo y nos produce una mayor sensación de hinchazón y saciedad,
pero NO POR TOMARLA VAMOS A ENGORDAR MÁS.
Los frutos secos
Los frutos secos forman parte de la
historia de la alimentación humana. Gracias a sus aportes energético y
nutritivo, aún hoy forman parte de nuestra dieta. Su contenido nutritivo es, en
gran parte, el responsable de la protección frente a las enfermedades cardiovasculares.
En esta función juegan un papel importante las grasas que lo constituyen, dado
que suelen tener un contenido en ácidos grasos saturados inferior al 10 % y son
ricos en grasa insaturada (ácidos oleico y linoleico). Las avellanas, las
almendras o los pistachos son ricos en ácidos grasos monoinsaturados,
mientras que las nueces, además, son
ricos en ácidos grasos poliinsaturados.
El efecto del consumo de frutos secos
sobre la salud ha sido ampliamente estudiado. Los primeros estudios
mostraron un marcado efecto de protección cardiovascular que investigaciones
posteriores han corroborado, demostrando su poder hipocolesterolemiante y su efecto
antioxidante en el organismo. En la actualidad se siguen investigando sus propiedades
y ya hay en marcha ensayos que han comenzado a dilucidar sus efectos en la
protección contra el cáncer
y la diabetes.
Fuente: Tratado de Nutrición (2010). Prof. ángel Gil Hernández. Ed. Médica Panamericana (2ª Edición).
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